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EE.UU. ¿Cuáles son las ciudades donde los conductores pierden más tiempo atrapados en el tráfico?

Pasar horas dentro del automóvil no siempre significa recorrer grandes distancias. En algunas ciudades de Estados Unidos, buena parte de ese tiempo desaparece simplemente esperando que el tráfico avance.

La congestión volvió a crecer con fuerza durante 2025 y, según INRIX, aumentó en 254 de las 290 ciudades estadounidenses analizadas. El conductor promedio del país perdió unas 49 horas al año atrapado en retrasos, seis horas más que durante 2024. El costo total estimado de ese tiempo perdido alcanzó aproximadamente 85,800 millones de dólares.

Pero en determinadas ciudades la situación resulta considerablemente peor.

Chicago: 112 horas perdidas en un año

Chicago ocupó el primer lugar nacional en el informe de INRIX correspondiente a 2025.

Sus conductores perdieron aproximadamente 112 horas al año debido a la congestión, unas diez horas más que durante 2024. El costo estimado por conductor alcanzó alrededor de 2,063 dólares en tiempo perdido.

Eso equivale prácticamente a pasar catorce jornadas laborales completas sentado en tráfico.

La extensa red de autopistas que converge alrededor del centro de Chicago concentra enormes cantidades de vehículos diariamente. Corredores como I-90, I-55 e I-290 aparecen constantemente entre las rutas con mayores retrasos del país.

La combinación de trabajadores que regresaron a las oficinas, transporte comercial, obras y una enorme área metropolitana explica buena parte del problema.

Nueva York: más de 100 horas atrapado detrás del volante

Nueva York continúa siendo sinónimo de congestión.

INRIX calculó aproximadamente 102 horas perdidas por conductor durante 2025, aunque el nivel permaneció prácticamente sin cambios frente al año anterior.

TomTom utiliza una metodología diferente y también muestra la magnitud del problema: estima alrededor de 125 horas perdidas durante las horas pico y un nivel medio de congestión cercano al 48.8%.

La diferencia entre ambos estudios se debe a que utilizan metodologías, áreas geográficas y definiciones distintas de congestión, pero ambos coinciden en algo: conducir en Nueva York continúa representando una enorme pérdida de tiempo.

Además de Manhattan, corredores como el Brooklyn-Queens Expressway y Cross Bronx Expressway continúan apareciendo entre los puntos más problemáticos.

Philadelphia: una de las ciudades donde el tráfico empeoró más

Philadelphia registró uno de los cambios más preocupantes.

Según INRIX, sus conductores perdieron unas 101 horas durante 2025, colocando a la ciudad tercera en Estados Unidos.

Lo más significativo es que la congestión aumentó aproximadamente 31% frente al año anterior, uno de los mayores incrementos entre las grandes ciudades estadounidenses.

En 2024 Philadelphia registraba 77 horas perdidas, lo que significa que el deterioro ocurrió muy rápidamente.

Este salto demuestra que una ciudad no necesita crecer durante décadas para desarrollar un problema grave de tráfico. Cambios en patrones laborales, construcción, desplazamientos suburbanos y capacidad vial pueden transformar rápidamente la experiencia de conducir.

Los Ángeles: tráfico casi convertido en parte del paisaje

Pocas ciudades tienen una relación tan estrecha con el automóvil como Los Ángeles.

En 2025, INRIX estimó aproximadamente 87 horas perdidas por conductor debido a congestión.

TomTom, por su parte, coloca a Los Ángeles con el nivel de congestión más alto entre las ciudades estadounidenses analizadas, 59.8%, aunque calcula alrededor de 83 horas perdidas durante períodos pico.

Las cifras reflejan una realidad conocida por cualquier conductor que haya utilizado la I-405, I-10 o US-101 durante las horas de mayor movimiento.

La gran extensión del área metropolitana también juega un papel importante.

Muchas personas viven lejos de sus lugares de trabajo y dependen completamente del automóvil. Un retraso relativamente pequeño repetido dos veces al día puede convertirse en decenas de horas perdidas al terminar el año.

Boston: calles antiguas frente a una ciudad moderna

Boston registró aproximadamente 83 horas de retraso anual según INRIX.

TomTom calcula unas 86 horas perdidas durante las horas pico y un nivel de congestión de aproximadamente 42.1%.

Parte del problema se encuentra en la propia estructura urbana.

Muchas calles fueron diseñadas siglos antes de que existieran automóviles y posteriormente tuvieron que adaptarse a enormes cantidades de tráfico moderno.

Eso crea intersecciones complejas, vías estrechas y pocos espacios para ampliar capacidad.

Un detalle particularmente llamativo aparece en la I-93 sur. En 2024, INRIX identificó un tramo desde Charles River hacia Pilgrim’s Highway donde un conductor frecuente podía perder aproximadamente 109 horas al año solamente en ese corredor.

Miami: sol, turismo… y mucho tráfico

Miami aparece regularmente entre las ciudades estadounidenses más congestionadas.

TomTom calcula un nivel medio de congestión cercano al 46.8%, el quinto más elevado del país, con unas 72 horas perdidas durante las horas pico.

INRIX ya había estimado 74 horas perdidas durante 2024, junto con un costo aproximado de $1,325 por conductor.

El crecimiento poblacional del sur de Florida, turismo, actividad inmobiliaria y enormes desplazamientos entre Miami-Dade, Broward y Palm Beach presionan constantemente la infraestructura.

A esto se suma una enorme dependencia del automóvil.

Para muchas personas que viven en los suburbios, conducir no es simplemente una opción: es prácticamente la única manera razonable de realizar sus actividades cotidianas.

San Francisco: pocas millas pueden consumir muchísimo tiempo

San Francisco muestra otra característica interesante.

TomTom calcula un nivel de congestión de 49.7%, uno de los más altos de Estados Unidos, y estima que un conductor puede perder alrededor de 116 horas durante las horas pico a lo largo del año.

Su geografía complica todavía más la movilidad.

La ciudad está limitada por agua en varias direcciones, depende de puentes estratégicos y tiene un número reducido de corredores capaces de absorber enormes cantidades de vehículos.

Cuando ocurre un accidente, cierre de carril o problema importante en una de esas rutas, las alternativas pueden ser limitadas.

Por eso una distancia relativamente corta puede terminar requiriendo muchísimo tiempo.

Honolulu: una isla también puede tener enormes tapones

Honolulu probablemente sorprenda a muchos lectores.

TomTom la coloca con un nivel de congestión de aproximadamente 50.5% y unas 88 horas perdidas durante las horas pico.

El problema es fácil de entender cuando observamos su geografía.

Una buena parte de la población y actividad se concentra en corredores costeros relativamente estrechos, mientras montañas y océano limitan las posibilidades de construir nuevas carreteras.

Eso significa que cuando muchas personas necesitan desplazarse al mismo tiempo, existen pocas rutas alternativas.

El resultado puede ser una carretera aparentemente pequeña funcionando como arteria principal para decenas de miles de conductores.

Seattle: el tráfico continúa aumentando

Seattle registró aproximadamente 69 horas perdidas durante las horas pico según TomTom y un nivel medio de congestión cercano al 44.9%.

Durante 2024 INRIX ya había observado un incremento del 9% en los retrasos, cuando los conductores perdían unas 63 horas anuales.

El crecimiento tecnológico y poblacional de la región ha aumentado considerablemente el número de desplazamientos.

Al igual que San Francisco, Seattle también enfrenta limitaciones geográficas importantes debido a agua y topografía.

Simplemente no existe suficiente espacio para agregar carreteras indefinidamente.

Atlanta: enormes autopistas que aun así se llenan

Atlanta demuestra que construir carreteras gigantescas tampoco garantiza eliminar el tráfico.

TomTom registra un nivel de congestión aproximado del 44.3%, con unas 61 horas perdidas durante las horas pico.

La ciudad cuenta con algunas autopistas de mayor capacidad del país, pero también con una expansión suburbana enorme.

Miles de trabajadores recorren diariamente grandes distancias desde comunidades periféricas hacia centros de empleo.

Eso significa que aunque una autopista tenga seis, siete u ocho carriles por dirección, todos pueden terminar completamente ocupados durante determinados períodos.

El problema no es solamente perder tiempo

La congestión tiene consecuencias económicas importantes.

INRIX calcula que durante 2025 los conductores estadounidenses perdieron colectivamente al menos 85,800 millones de dólares en tiempo debido al tráfico. El conductor promedio perdió unos $894.

Pero ese cálculo todavía no refleja todos los costos.

Un automóvil atrapado en tráfico consume energía, acumula horas de funcionamiento, desgasta frenos y neumáticos y puede requerir mantenimiento con mayor frecuencia.

Para vehículos comerciales existe además otro problema: productividad.

Un camión de reparto que debería completar 30 entregas puede realizar menos si permanece una hora adicional detenido.

Multiplicado por miles de empresas y millones de trabajadores, el tráfico termina teniendo impacto directo sobre la economía.

El regreso a las oficinas está modificando nuevamente las carreteras

Durante la pandemia, numerosas ciudades experimentaron reducciones históricas del tráfico.

El trabajo remoto eliminó millones de desplazamientos diarios.

Pero ese escenario cambió gradualmente.

INRIX encontró que durante 2025 la proporción de personas que viajan al trabajo en automóvil se acercó nuevamente a los niveles de 2019. Al mismo tiempo, el uso del transporte público todavía permanecía alrededor de un 22% por debajo de aquellos niveles.

Eso crea una combinación complicada.

Más personas regresaron a los centros urbanos, pero una proporción considerable continúa utilizando vehículos particulares.

El resultado es exactamente lo que estamos viendo: carreteras nuevamente llenas.

Viernes ya no significa solamente tráfico de trabajo

Los patrones también están cambiando.

Los viajes relacionados con restaurantes, entretenimiento, compras y actividades durante fines de semana aumentaron considerablemente frente a los primeros años posteriores a la pandemia.

El informe de 2024 de INRIX ya mostraba que las tardes de sábado y domingo registraron aumentos significativos en desplazamientos, mientras el viernes presentó uno de los mayores crecimientos generales.

Esto significa que evitar la hora pico tradicional ya no garantiza encontrar carreteras vacías.

En algunas grandes ciudades, prácticamente cualquier momento puede convertirse en hora pico.

Una carretera puede ser peor que una ciudad completa

Las estadísticas de ciudades cuentan solamente parte de la historia.

Algunos corredores individuales son auténticas pesadillas.

Por ejemplo, INRIX identificó anteriormente un tramo de la I-95 hacia el sur cerca de Stamford, Connecticut, como uno de los peores corredores del país.

En 2024, un conductor que utilizara regularmente ese tramo podía perder alrededor de 151 horas durante el año debido a congestión.

Eso equivale a más de seis días completos atrapado solamente en una carretera.

También aparecen constantemente corredores de Chicago, Nueva York, Boston, Dallas y California.

¿Más carriles solucionan el problema?

La respuesta no siempre es sencilla.

Construir más capacidad puede reducir temporalmente la congestión, pero numerosos corredores terminan atrayendo nuevos viajes.

Si conducir se vuelve más rápido, algunas personas que antes utilizaban otra ruta, viajaban a otra hora o utilizaban transporte público comienzan nuevamente a utilizar esa carretera.

Con el tiempo, parte de la capacidad adicional puede llenarse.

Por eso las ciudades están combinando diferentes soluciones: transporte público, carriles administrados, horarios laborales flexibles, sincronización inteligente de semáforos y sistemas de cobro por congestión.

Nueva York, por ejemplo, mantuvo prácticamente estable su nivel de retrasos durante 2025, y INRIX señala que su nuevo sistema de congestión pricing puede haber contribuido a ese resultado.

El tráfico también afecta nuestra calidad de vida

Perder 100 horas anuales no significa únicamente llegar tarde.

Significa menos tiempo en casa.

Menos tiempo con familiares.

Menos descanso.

Más combustible o electricidad consumida.

Y más estrés.

Una persona que pierde una hora adicional diariamente entre ida y regreso del trabajo puede acumular cientos de horas al terminar el año.

Por eso el lugar donde vivimos comienza a tener tanta importancia como el automóvil que conducimos.

Podemos comprar un vehículo más cómodo, más eficiente o incluso completamente autónomo en el futuro.

Pero mientras las ciudades continúen creciendo y millones de personas intenten utilizar las mismas carreteras simultáneamente, el problema seguirá existiendo.

Chicago es actualmente la gran capital estadounidense del tráfico

Tomando como referencia el informe 2025 de INRIX, la fotografía resulta clara:

Chicago encabeza Estados Unidos con 112 horas perdidas, seguida por Nueva York con 102, Philadelphia con 101, Los Ángeles con 87 y Boston con 83 horas.

TomTom, utilizando otra metodología, coloca además a Los Ángeles, Honolulu, San Francisco, Nueva York y Miami entre las ciudades con mayores niveles generales de congestión.

Dos estudios diferentes pueden producir posiciones distintas porque no miden exactamente lo mismo.

Pero ambos llegan a la misma conclusión.

En las grandes ciudades estadounidenses, tener un automóvil rápido no necesariamente significa llegar rápido.

Porque cuando miles de vehículos intentan ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, incluso un deportivo de 600 caballos termina avanzando exactamente a la misma velocidad que todos los demás.