Cual es la marca de motos mas antigua, fundada antes del siglo 20 ?

Creada en 1898, el mismo año en el que la Torre Eiffel cumplía una década coronando París, por poner un ejemplo, Peugeot Motocycles no tardó mucho en ser un referente del sector, creando antes de finalizar el año la primera motocicleta de dos ruedas de la historia.

Más de un siglo después, es, además, una de las compañías pioneras en el diseño de motos eléctricas.

El 1810 fue un buen año para los parisinos. A la vez que se inauguró la mítica columna de la plaza Vendôme, cuna actual de las mejores firmas de joyería del mundo, también fue el año en el que se inauguró una siderometalúrgica, Peugeot Frères que, años más tarde, se confirmaría como uno de los actores más importantes de la Revolución Industrial en Francia y en Europa.

Tras la creación del Peugeot Tipo 2, considerado el primer coche térmico de la historia, en 1898 la compañía se consolidó como la sociedad anónima “Automobiles et Cycles Peugeot” y fabricó también la primera motocicleta de dos ruedas del mundo, equipada con un motor Dion-Bouton.

Por lo tanto, como tal, y gracias a esa herencia histórica, Peugeot Motocycles puede vanagloriarse de ser la firma de motocicletas más antigua que existe actualmente, muy por delante de otras también conocidas por todo el mundo.

A partir de entonces, el desarrollo de la marca y, por ende, de la tecnología aplicada al mundo de las dos ruedas fue constante: en 1901, el motor ZL exploró una tecnología todavía desconocida por entonces, el motor de explosión.

Dos años más tarde, la marca celebró la consolidación de un diseño que ha sido copiado hasta nuestros días, basado en un cuadro rígido y la posición baja del centro de gravedad. Ese mismo año, se inauguró el Tour de Francia.

Pero no fue hasta dos años más tarde, en 1905, cuando Peugeot Motocycles lanzaría su famoso motor bicilíndrico de V45º, una primicia mundial que encumbraría al fabricante francés como uno de los más importantes del mundo.

Algo que coincidiría con la decisión empresarial de empezar a competir en desafíos y competiciones internacionales.

Y como era de esperar, aquí  llegaron los éxitos igualmente: victoria en la primera carrera Tourist Trophy de la isla de Man (Reino Unido); récord del mundo de velocidad sobre una moto en 1914 (122,49 kms/h); victoria en el Bol d’Or de 1934 y 1952; realización de la Saigón-París a bordo de un Peugeot S55 de 1956 (17.000 kms) en 4 meses y con tan solo un pinchazo; repetición del desafío París-Saigón en 1996 durante 3 meses con los mismos modelos que 40 años antes; victoria en Moto3 durante el Grand Prix de la República Checa con una Peugeot pilotada por John McPhee…

Y es que, tras los fructíferos años de fundación de la marca, la innovación ha sido una constante en Peugeot Motocycles, lanzando modelos que traen al público a una tecnología nunca vista hasta entonces en cada periodo, y con la más alta calidad: la P108 (1928), la primera moto de 250cc de Peugeot que tuvo una gran incidencia en la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, Peugeot Motocycles lanza por primera vez ciclomotores de cilindrada pequeña (100 y 125cc); en 1953, la marca del león empieza a comercializar el scooter S55, antepasado del actual Peugeot Django; y, en 1968, Peugeot Motocycles presenta el ciclomotor 101, un modelo económico que situó a la firma como una de las que más vendía en Europa.

Aquí cabe destacar que tan solo dos años más tarde, en 1970, y cuando los Beatles empezaban a separarse, aparecería el mítico 103, un ciclomotor de culto, imagen de toda una década y una generación, del que se llegaron a vender más de 550.000 unidades y fue el precursor del Peugeot Vogue, de sobra conocido por todo aquel que sepa un poco del mundo de las dos ruedas.

A partir de entonces, materiales y tecnologías nuevas hacen su aparición, siendo Peugeot Motocycles, como no podía ser de otra manera, uno de los principales ‘caballos de batalla’ del sector: el scooter SC/SX (1983), con carenado de plástico; el Scoot’Elec (1996), uno de los primeros modelos eléctricos en utilizar una batería de níquel-cadmio; el Speedfight (1997), con una deportiva suspensión monobrazo del que se vendieron más de medio millón de unidades.

El scooter Elystar (2002), el primero en el mercado con frenada ABS; el Ludix (2004), con el que la marca consiguió comercializar un scooter por menos de 1.000 euros y que sería precursor del actual scooter eléctrico e-Ludix -último lanzamiento hasta la fecha de la compañía-; el Metropolis (2013), el tres ruedas más tecnológico del mercado; o el Pulsion (2019), el scooter que estrena el puesto de conducción i-Connect, inspirado en el i-Cockpit de sus “hermanos” de cuatro ruedas, y que estrena una generación de motocicletas totalmente conectadas con GPS, móviles, redes sociales…

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