El equipo TAG Heuer Porsche de Fórmula E tiene por delante un programa muy apretado

Después de unos cinco meses sin carreras, el Campeonato de Fórmula E ABB FIA regresará del 5 al 13 de agosto con el gran final de temporada en Berlín. Con seis carreras en nueve días, el equipo TAG Heuer Porsche de Fórmula E tiene por delante un programa extraordinariamente apretado.

Todo el equipo espera el momento de volver a la pista: “la inusual situación significa que tendremos que asumir algunos compromisos, pero estamos deseando volver a competir por fin”, ha comentado Lindesay.

Las medidas de seguridad de la Fórmula E son exhaustivas y exigen una organización precisa, tanto para el material como para la planificación del personal. Las peculiares circunstancias exigen soluciones innovadoras en muchas áreas.

Seguridad ante todo

El plan de medidas de seguridad de la Fórmula E para el final de temporada en Berlín es exhaustivo. El equipo ha utilizado el período sin carreras para preparar meticulosamente las diferentes condiciones.

“Además de las medidas de seguridad de la Fórmula E, también tenemos directrices internas, que hemos podido probar en las últimas semanas para asegurarnos de que estamos bien preparados cuando viajemos a Berlín”, añade Lindesay. Usar mascarillas y mantener la distancia mínima no es suficiente. Los miembros del equipo desplazados allí deben cumplir con muchas otras regulaciones.

El personal de la Fórmula E y cada equipo trabajarán con el llamado sistema de “burbuja”. Una vez que llegue a Berlín, cada miembro debe someterse a una prueba de detección de COVID-19 en el hotel del equipo y permanecer en cuarentena hasta que se determine el resultado negativo. Después, se trasladarán al circuito en grupos específicos.

El circuito en sí está dividido en diferentes zonas. Eso asegura que cada grupo se mantenga en su zona designada para que haya el menor contacto posible entre ellos. Fuera del circuito y del hotel, no se permite ningún contacto.

Muchas pequeñas cosas pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, se construirán las llamadas “salas de descanso” para el almuerzo y la cena, en las que se servirá a distancia la comida para los miembros del equipo.

“Será un reto para todos nosotros adaptarnos a las nuevas circunstancias a la vez que permanecemos centrados en el trabajo. Sin embargo, confío en que nos las arreglaremos bien”, dijo Lindesay.

Más carreras exigen una planificación precisa

Comparado con las pruebas anteriores de un día de duración, la mayor diferencia ahora es el hecho de que se van a celebrar seis carreras en nueve días y en el mismo escenario. Lindesay señala: “Debemos llevar más repuestos de lo normal para los seis días de carreras”. No se está dejando nada al azar, especialmente porque las restricciones en el circuito también afectan a la logística.

El Porsche 99X Electric y el material necesario se envían a Berlín como carga. Los repuestos adicionales para las seis carreras se tienen que entregar en una sola vez, a principios de agosto.

“Hay que pensar en el futuro y planificar diferentes situaciones. Como solo podemos recibir los repuestos una vez, tenemos que tener en cuenta todas las posibles eventualidades”, dijo el neozelandés.

Allí también entra en juego el sistema de “burbujas”. El material se transporta con cuidado y sin contacto de zona a zona, antes de que finalmente llegue al equipo TAG Heuer Porsche de Fórmula E.

Planificación operativa y virtual del equipo

Otra peculiaridad de Berlín es el número limitado de miembros del equipo desplazados allí. En este final, por razones de seguridad, el reglamento de la Fórmula E permite un máximo de 20 personas por equipo.

Además de los mecánicos, los ingenieros de carrera también estarán allí, todos son esenciales en Berlín desde el punto de vista operativo. “Nos hemos organizado de forma diferente como equipo, pero al final todo el mundo hace su trabajo, ya sea en el circuito o en casa”.

Obviamente, llevará un cierto tiempo que todos se acostumbren a las nuevas herramientas virtuales y al limitado contacto personal. Sin embargo, Lindesay confía en que el equipo se adaptará rápidamente y lo hará bien.

“Recientemente, hemos probado esta situación varias veces, lo que nos ha dado la oportunidad de hacer aún más eficientes nuestros flujos de trabajo. Ha funcionado muy bien hasta ahora”. Los procesos continuarán afinándose hasta la primera carrera en Berlín.

Correr a puerta cerrada

Las restricciones en el trabajo diario pueden suponer un reto para el equipo, pero han hecho sus deberes. Lo único que faltará son los espectadores, como confirmó Lindesay. “Obviamente es una pena que no haya espectadores, pero estas medidas son necesarias para que las carreras se lleven a cabo”.

En general, sin embargo, los aspectos positivos superan a los negativos. Después de todo, las próximas seis carreras son el cierre de la actual temporada de Fórmula E, que ha supuesto el debut de Porsche en esta competición. El objetivo del equipo sigue siendo el mismo: obtener una valiosa experiencia como debutantes y lograr más puntos y podios en lo que queda de temporada, manteniendo la máxima seguridad, por supuesto.

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